Deja tu castillo y ve por tu reino

Deja tu castillo y ve por tu reino

A Santiago Feldman

Una legendaria tarde de verano y un justo reclamo

Tuve la dicha de visitar a un amigo una tarde de verano. ¿Quién es mi amigo? Tardé cinco minutos en saberlo: un hombre intrépido y de talento, ese es mi amigo. Felizmente vino su tío soltero, que vive en Burdeos, y pude hacer un despliegue de informativo sobre la historia de Francia, los cátaros, la dinastía de los Montfort, los Capeto, el rugby francés, los clubes franceses… Fue una charla intensa, pero de una duración limitada. Y francamente me agradó mucho hablar con alguien que vive en Francia. La tarde fue… Legend-wait for it-dary! Legendary!

Mi amigo me enseñó una reliquia. Y me planteó un problema. Igual que Gandalf, que vuelve la mirada atrás para encontrar respuestas en la historia, yo hice lo mismo. Y pensando en mi amigo, bien pensé que él podía ser un Lusignan (a los efectos prácticos de este pep talk).

Un apellido, un castillo: Lusignan

La familia Lusignan era, obviamente, señora del bastión de Lusignan. Para la época de Ricardo, entre idas y vueltas, eran también conde de la Marche. De modo que hacía generaciones esos hombres eran señores, cada uno con su historia y con su fama.

El Infame: Amalarico (Amaury) de Lusignan

Todo coopera para el bien de los que aman a Dios; y San Agustín añade: “incluso nuestros pecados”. Amalarico de Lusignan fue famoso por la infamia cometida: le clavó la espada por la espalda a Patricio de Salisbury. Curiosamente, esta historia particular, el primer lugar donde recuerdo haberla leído es en la biografía de Guillermo el Mariscal. Por este crimen nefasto, Amalarico fue enviado a purgar sus pecados a Tierra Santa. Amalarico era algo más que infame, era hábil y talentoso. De modo que logró alcanzar el puesto de Condestable del Reino de Jerusalén. Su propio hermano, Guy, llegaría después de él y se casaría con la heredera al trono, Sibila de Jerusalén.

El paciente Amalarico de Lusignan

El puesto de Condestable del Reino de Jerusalén era bastante bueno. Pero después vino la batalla de los Cuernos de Hattin y todo se fue al diablo. Sin embargo, de manera casi anecdótica, Ricardo Corazón de León conquistó Chipre. El Rey (Emperador Plantagenet) Ricardo les vendió la isla a los templarios, ellos fracasaron, y cuando Guy de Lusignan pierde la corona, porque era un simple consorte, como consuelo recibe Chipre.

El rey está muerto, ¡que viva el rey!

Guy muere. Burocracia… Amalarico hereda el reino de Chipre (y va a obtener más todavía). De modo que, de ser exiliado, con el paso del tiempo, llegó a ser rey. Todo por salir de su castillo. Todo porque lo atravesó al Earl de Salisbury por la espalda… Como diría Ted Mosby: “it’s not ideal”.

Pero Amalarico no fue toda su vida un criminal; incluso siendo rey hubo un intento de asesinato contra él. Con el tiempo fue haciendo “ajustes” en su personalidad. Y, sorprendentemente, fue un gran rey de Chipre. Y también de Jerusalén.

La semilla que dio vida al árbol de Chipre

Amalarico fue el padre de la dinastía Lusignan de Chipre. Y los Lusignan fueron reyes de Chipre durante cientos de años.

Cuando Amalrico pensó que lo había perdido todo (porque ir a Oriente era, un poco, como la muerte), en realidad comenzó su carrera hacia la corona.

Fue el padre del reino Lusignan.

¿Y qué pasó con los Lusignan de Francia mientras los otros reinaban?

Bueno… Unos Lusignan se andaban peleando por las migajas del condado, eran incapaces de ayudar a Enrique III de Inglaterra e impotentes ante Luis IX. Otros Lusignan son medio-hermanos de Enrique III de Inglaterra y de Ricardo de Cornualles. Y a pesar de que el rey Enrique les concedió enormes favores, con sus imprudencias echaron a perder todo. 

En una simple frase, quien la tenía más difícil era Amalarico y prosperó; mientras que los que la tenían regalada, los Lusignan de Francia, eran un conjunto de inoperantes que sobrevivían en Francia y los echaron de Inglaterra.

Conclusión

No se trata de quién tiene mejores cartas (los Lusignan de Francia, los que se fueron a Inglaterra o los de Chipre) sino quién usa mejor lo que le tocó.

Los Lusignan tenían ancestros. Y mi amigo también tenía ancestros. Pero no el factor diferencial no está en las reliquias que alguien pueda poseer; el factor diferencial está adentro. ¿Era el castillo Lusignan una reliquia familiar? Es indudable. Pero mi amigo, como Amalarico de Lusignan, tiene que dejar de lado la reliquia, el castillo y conquistar su reino.

Romano Guardini decía: “siempre adelante”. No te lamentes por el castillo que dejas, emociónate por el reino que seguramente vas a conquistar.

Fecha: 21/5/20

Invernalia