La Española Inglesa (Comentada)

La española inglesa

A Sofía

En el 2007 me compré el segundo tomo de Novelas Ejemplares. Pero… en mi casa encontré las obras completas de Cervantes de Aguilar. En el 2014 (¡¡¡2014!!!) leí las Novelas Ejemplares de Cervantes.

Cervantes es mi autor favorito. Por muchas razones, batalló en Lepanto (por mencionar sólo una). Estudiando el medioevo es fascinante la nobleza, tanto de títulos como de carácter. Mientras que en las obras de Cervantes la nobleza del carácter de sus personajes brilla como una esmeralda.

Y de todas las novelas ejemplares que he leído, mi favorita (y por lejos) es La Española Inglesa.

El Saqueo de Cádiz

La novela comienza cuando los ingleses saquean Cádiz en julio de 1596. Un suceso doloroso para los españoles; pero más que nada humillante porque eran y lo seguirían siendo hasta la década del 40’ (durante la Guerra de los Treinta Años) considerados como la principal potencia militar.

Clotaldo, un caballero inglés, contra la sabiduría y voluntad del conde de Leicester, se lleva a una niña de 7 años, una hermosa niña. Él mismo tenía un hijo, Recaredo, de 12 años. Clotaldo, secretamente, era católico.

A la niña, que era una belleza sin igual, en la casa de Clotaldo, la educan con esmero y la llaman “Isabela”.

Recaredo, a pesar de los planes de sus padres, le pide la mano a Isabela. Isabela era honesta, hermosa y discreta. Mientras que el joven inglés destacaba por sus muchas virtudes, gran valor y entendimiento.

Como era noble, le pide licencia a la reina para casarse con ella. Y cuando van a visitar a la reina, Isabela, sola en el salón principal, parecía una estrella en la sala, llena de humildad y cortesía.

La reina Isabel es descrita amigablemente por Cervantes, quizá sea blando con ella (para el gusto de Guy Fawkes) porque no era fácil ser católico en Inglaterra. La reina, atendiendo a la nobleza de Recaredo, le dice que, así como sus ancestros hicieron grandes hazañas, él debería hacer grandes hazañas para ganarse esa joya, Isabela.

La reina le da un navío de corso y lo nombra capitán. (Pensar que en Piratas del Caribe II se andan matando por tener una patente de corso. Imagino que la reina Isabel, como le dijo Jack Sparrow a Miss Swann, le pidió que la persuadiera.)

Zarpan dos barcos. Muere el general de la expedición y Recaredo queda al mano de dos barcos. Tiene bien claras dos cosas: primero, hacer grandes hazañas; segundo, no pelear contra católicos.

Derrotan a unos navíos turcos. Les perdonan la vida a los cristianos, los liberan en España y consiguen enormes tesoros de los corsarios.

Dos detalles: los ingleses quieren pasar por espada a los españoles prisioneros. Recaredo dice: “nunca ha ido bien acompañada la valentía por la crueldad”. El segundo detalle, se encuentra entre los españoles con quien fue el mercader más rico de Cádiz acompañado por su esposa, ellos perdieron a su hija en el saqueo de Cádiz. Recaredo hace las matemáticas…

Vuelven a Inglaterra. Recaredo aparece victorioso y, por lo que describen, tranquilamente un vencedor como Aquiles con armadura. Se presenta ante la reina.

Una joya que el dinero no puede comprar…

La reina dice que todos los tesoros que traiga no alcanzan para conseguir a Isabela, pero que su solo valor la merece. Teniendo en cuenta solamente el valor de Recaredo lo hace merecedor de Isabela.

Y los padres de Isabela se reencuentran con su hija.

El conde Arnesto y la atracción

Está Recaredo, Isabela y un tercero en discordia: el hijo de la camarera de la reina, el conde Arnesto.

Esto me recuerda a la conversación de Un Buen Año entre Max y Duflot. Duflot, cuando Max le pregunta sobre una chica, le responde: “deja las chicas lindas a los hombres sin imaginación”. Al principio me parecía una cita de Proust algo graciosa. Ahora puedo ver que es una cita muy fuerte. Porque Max le responde: “Duflot, soy un banquero, ¡no tengo imaginación!”. Lo cual da para largo…

Sin embargo, Recaredo fue muy creativo para estar en paz con su conciencia, hacer hazañas y conseguir la mano de Isabela. Tenía bastante imaginación.

No podemos pretender que se dé una conexión al estilo Anna-Príncipe Hans en Frozen porque ya sabemos cómo resultó eso. Que la conexión con el otro joven (Kristoff) sobreviva a la tragedia de perder el trineo (él, después de perderlo, declara que se le han ido las ganas de ayudar a nadie, nunca más) también es mucho.

Puede que la atracción sea instantánea, pero el amor se da de a poco. A medida que vamos conociendo a la persona y lo que vemos nos va agradando.

El punto es que este conde Arnesto, hijo de la camarera de la reina, había sido rechazado por Isabela. Y se lo tomó a mal.

Arnesto va a desafiar a duelo a Recaredo y le dice que no es digno de ella. Recaredo responde que no sólo que él no la merece, sino que nadie de los que estén vivos se merece a Isabela. Pero por el atrevimiento de Arnesto dice que va a aceptar el desafío.

Trial by combat! Yes!!!!!!! Pero no… Viene el capitán de la guardia de la reina y detiene a Arnesto, que es encerrado en una torre.

La humildad de Recaredo

¿Era importante el “trial by combat”? Sí, era súper importante; lamentablemente no vimos a Recaredo (una vez más) en acción. Pero Recaredo ha hecho una gran declaración de humildad: “él no la merece”.

Como dice el Padre Brown en “El Martillo de Dios”: “la humildad es madre de gigantes”.

Ser humilde no es tener baja autoestima ni decir que uno no sirve para nada; definitivamente no es humildad decirles a los otros que no sirven para nada. Santa Teresa decía: “la humildad es la verdad”. Claro que lo aprendí de alguien que usaba esa frase para emitir su opinión (confundía opinión con verdad) y ser tóxico, para él y para todos. ¡Cómo restaba ese pibe! Pero no quita la validez de la frase de Santa Teresa: “la humildad es la verdad”.

Vemos cómo el atrevimiento de Arnesto le pudo haber costado la vida (Recaredo podría haberlo destruido); y vemos cómo Recaredo es más sensato. Que acepte el desafío, con ánimo de darle su merecido, no me extraña. Cervantes en el Quijote dice que la caballería está para abatir a los soberbios.

Después, la camarera de la reina, al ver que su hijo no va a renunciar a Isabela, decide quitarla del medio: la envenena. Consiguen salvar a Isabela, pero queda como “un monstruo de fealdad”. Y la reina decide enviarla a España a que se recupere.

Punto de Inflexión

Isabela: un monstruo de fealdad… ¡Fuerte!

El punto de inflexión son las palabras de Recaredo: “si Isabela perdió su belleza, no perdió sus infinitas virtudes”

Los padres de Recaredo ven eso como el final de Isabela, y deciden emparejarlo con una hermosa y rica escocesa. Entonces Recaredo va, y se lo cuenta a Isabel, a lo que añade: “tus infinitas virtudes me aprisionaron el alma, de modo que, si hermosa te quise, fea te adoro”. Y le pide que se case con él. Ella, atónita, lo acepta.

Para ganar tiempo, Recaredo pide ir a Roma para poner en orden su conciencia. Debió haber leído la biografía de Simón de Montfort, nada más que Simón de Montfort fue el modelo de trepador garca de ambición insaciable amalgamada con “grandes ideales”. ¡Qué garca! … Ah, sí… Igual que Simón de Montfort, peregrina a Roma.

Isabela en Sevilla

La reina despide a Isabela y le da diez mil escudos que se los van a pagar en España (donde habían concertado encontrarse con Recaredo a la vuelta de su “peregrinación”). Y en Sevilla la conocen como la Española inglesa, y se hace famosa en esa ciudad con su belleza recuperada y de vuelta en su cenit.

Mientras espera el tiempo pactado con Recaredo, Isabela se dedica a la oración. Básicamente se prepara para su matrimonio (que debería ser para siempre). Nos dedicamos al ejercicio físico, a cultivar las relaciones sociales, nos preparamos profesionalmente… ¿Por qué Isabela no se iba a dedicar a prepararse para lo que ella consideraba lo más importante de su vida?

Mientras se prepara, se entera de que el conde Arnesto, que había sido exiliado de Inglaterra, en Francia mató a Recaredo. De modo que Isabela decide lo siguiente: si Recaredo no aparece en el plazo que habían pactado, entonces realmente estaba muerto, se veía como viuda, y de ser así se haría monja.

Y el día que iba a consagrarse como monja, un peregrino entró a la iglesia y gritó: “¡yo me opongo!” … No, mentira. Antes de entrar a la iglesia se encontró con un Recaredo que estaba como redimido (exprisionero de los turcos). Y le suplicó a Isabela que su baja fortuna no fuese un obstáculo a la palabra que se habían dado de casarse.

Isabela lo llama: “mitad de mi alma” y también añade: “estampado os tengo en mi memoria y guardado en mi alma”.

Recaredo explica que después de Roma, en Aquapendente, se cruzó con el conde Arnesto que a traición le disparó y su siervo lo dio por muerto. Se cura y va a Génova y, camino a España, cae cautivo de los turcos (exactamente lo que le pasó a Cervantes después de conseguir cartas de recomendación cuando partió de Génova a España). Es un prisionero en Argel y lo rescatan los trinitarios por 300 ducados. De ahí fue a Sevilla.

Ocho días después se casan.

La sentencia de Cervantes

Esta novela nos podría enseñar cuánto puede la virtud y cuánto la hermosura, pues son bastante juntas y cada una de por sí a enamorar aún a los mismos enemigos, y de cómo sabe el Cielo sacar de las mayores adversidades nuestros mayores provechos.

Comentario (extra)

Sería muy facilongo decir que como cristiano hay tres virtudes teologales y la que va a quedar únicamente al final va a ser la caridad.

Pensaba en qué virtudes podía tener la Española Inglesa para que Recaredo la haya querido más que nunca cuando era “el monstruo de fealdad”. Y pienso en esas pequeñas virtudes que no brillan para el ojo que no ve. En el día a día uno forja su carácter: cuidado con qué pensamientos sembramos porque son las obras que vamos a cosechar.

Si tenemos pensamientos egoístas… Pensemos en el egoísmo… 

Una persona egoísta: quizá sea feliz por el hecho de recibir, igual que un adolescente. Pero la persona egoísta (y la soberbia también) no va a ser feliz con la otra persona. No es nada personal. Contrario al cliché: el problema es el egoísta. No va a ser feliz con nadie, sólo desea recibir. No va a ser feliz. Punto. Como decía Ratzinger: “cuando no hay amor, se trata de una larga sucesión de transacciones” en las que uno y otro dan. El viejo quid pro quo. No hay nada más prosaico que ser egoísta. 

Por lo cual, en Isabela estaban todas esas pequeñas virtudes que hacen que realmente fuese un placer y un honor estar con Isabela. Y hay personas con las que es un placer compartir el tiempo.

Probablemente lo que más nos quede grabado en nuestro corazón sea la amabilidad de la otra persona.

Pueden pensar que ser amable es algo muy pequeño y que… ser amable no es “copado” porque la idea es que las cosas giren alrededor de uno, no alrededor de los demás. ¿Qué hay de especial en pensar sólo en uno mismo? Ser amable, pensar en el otro, anticiparse… Tener la cortesía de los reyes, que sellaban sus alianzas con regalos.

La amabilidad parece una virtud pequeña, pero es muy poderosa.

¿Monstruo o no monstruo?

Pienso en “La Santa Fea”, uno de los escritos del Padre Martín Descalzo; amo sus “Razones” que ahora han sido compiladas. El que más me gusta es la anécdota de Nobunaga. En La Santa Fea él cuenta la historia de Santa Juana Valois, hijo de Luis XI (que era un psico-paranoico igual que Sibrand del Assassins Creed), al ver que ella tenía inconvenientes físicos no la quiso ver. Y la manda a un castillo en Berry, que en algún momento perteneció a Ricardo Corazón de León (Berry). Y cuando tiempo después pasa por ese lugar, le pregunta al señor del castillo qué espera para matar al monstruo. (Francamente de un hijo de p… como Luis XI no esperaba menos). La casan, por conveniencia política, con el hijo del duque de Orleans. A quien va a amar incluso a pesar de su desprecio y de que caiga en desgracia (él, no ella). Luis de Orleans, cuando sube al trono, recompensa a su esposa pidiendo la nulidad del matrimonio porque lo habían “forzado”. Y Juana, a punto de desesperarse, lo acepta como venido de Dios y decide fundar una orden religiosa en honor a la Virgen. 

Mi punto es que… al final del camino no vamos a quedar muy diferentes (al menos en el exterior) a Santa Juana de Valois, incluso las habrá más feas. Las impresionantes bellezas, dotadas de una genética especial, empiezan a resquebrajarse con el tiempo.

Es tremendo ver cómo les queda la cara a varias actrices después de tanta cirugía estética, cómo el botox (o el procedimiento que hagan) les deja dura la cara. Hay actrices que en las películas es incómodo verlas porque la frente, donde le han dado duro al bótox, la tienen tiesa y carente de expresión. Un amigo, teniendo yo 12 años, me enseñó el asunto de la “inelasticidad” por el bótox, procedimientos quirúrgicos, etcétera.

Así como los deportistas aceptan con más o menos gracia su retiro, hay que aceptar, con más o menos gracia, el paso del tiempo.

Hay un dicho que dice: “la suerte de la fea la linda la desea”. Lo más básico que se me ocurre es que muchas “feas” ya están casadas y con hijos y con lo que quieren (hace rato) mientras algunas “lindas” sólo la ven pasar. Salvo que vivan para su profesión y la dedicación exclusiva las haga parecidas a los monjes medievales al estilo Roger Bacon, que pasaba toda su vida investigando y experimentando…

¿Matrimonio?

También está el asunto de Isabela de prepararse para el matrimonio. Seguramente conocen la inscripción de Brienne de Tarth que dice: “Él es mío, y yo soy suya”. Esa “fórmula” empleada es el prototipo de casamiento (más que nada religioso) visto como una alianza y no un contrato. Y esa frase la usan mucho en GOT.

Los monstruosos venecianos dijeron en la maldita Cuarta Cruzada (ver el libro de Jonathan Philips de la Cuarta Cruzada), muy maldita cruzada… En fin, ellos decían: “no vamos a la guerra a improvisar”. Si tanto se preparaban los venecianos para sus cosas, ¿es tan loco pensar que uno se tiene que preparar para el matrimonio si es algo para siempre? Al menos Isabela sí se preparó. Cada uno tiene sus prioridades.

Palabras Finales de un Gran Maestro

Es importante, como mínimo, ser personas amables.

Cuando falta eso, la persona puede recibir las aleccionadoras palabras de Jack Sparrow en Piratas del Caribe 4 a Angélica Teach (Penélope Cruz): “si tuvieras una hermana y un perro, me quedo con el perro”.

Fecha: 18/04/2020

Invernalia