Fides et Ratio: Sudáfrica (Springboks) 2019

La pregunta es: ¿cómo llegué a esa conclusión meses antes del mundial (hasta diría un año antes)?

RWC 2015: tercer puesto (medalla de bronce)

¿Cuándo empezó la fe en Sudáfrica para el RWC 2019? La semifinal del 2015 fue, prácticamente, el Rugby Championship. Australia se midió con Argentina, a quien le ganó con comodidad. Sudáfrica se quedó corto: perdió por dos puntos contra el que sería el campeón mundial. Australia en la final perdería por 17 puntos. Nadie le dio más pelea al campeón que Sudáfrica.

Sudáfrica pasó por el papeleo de obtener la medalla de bronce. Es cierto que Argentina le dio una paliza ese mismo año en Sudáfrica. Pero a los sudafricanos no sólo les habían arrebatado dos partidos que perfectamente podrían haber ganado (como Australia ganando sobre la hora), sino que también se encontraron con una selección argentina que al ver a los Pumas del 65’ le dio un “sugar rush”. Tenemos a Francia, Italia, España, países de lengua romance y una cultura “similar”. Gran parte de los argentinos descendemos de españoles e italianos, de modo que considero que somos latinos (en cuanto que hablan lengua romance). Los latinos cuando están “emocionados” sienten que pueden hacerle frente al mejor del mundo y ganarle (si tienen el sugar rush): Francia 99’, Francia 07’… Los anglosajones (Sudáfrica, Inglaterra, Nueva Zelanda, Australia) juegan partidos de 80 minutos y son más fríos. Y por eso, para mí, fue mucho más meritoria la victoria de los Pumas contra los Wallabies en el 2014, que tuvieron que tranquilizarse y ordenarse en comparación al subidón de azúcar que tuvieron en el 2015. Claro que en el segundo partido entre Argentina-Sudáfrica las cosas volvieron a la normalidad. Y en el partido por el tercer puesto corroboraron que fue un (duro) trámite para ellos.

Al perder contra Nueva Zelanda habrán pensado: “El próximo mundial será el nuestro”.

El nefasto 2016

Sudáfrica implementó políticas dentro del equipo que tuvieron un resultado nefasto. A Meyer antes del RWC 2015 le pidieron que incluyera a más jugadores de color en el equipo y él sencillamente respondió que tenía tareas más urgentes que enfrentar. Apenas asumió Allister Coetzee implementó las políticas de incluir más jugadores de color. Coetzee no era un mal entrenador. Fue parte del staff campeón del 2007, junto con Jake White y Eddie Jones, y lo vi como Head Coach de los Stormers. 

El problema no fue la inclusión de personas de color, sino que ese año en los Springboks hubo muchos novatos en el puesto de titular (Faf de Klerk, Elton Jantjies sólo había disputado unos pocos partidos con la selección). Por talentosos que fuesen, los novatos fueron un desastre. En un partido, uno de los pocos partidos que ganó Sudáfrica en el 2016, Morné Steyn fue el 10 titular ante Australia y anotó todos los puntos del equipo (18) y la cámara pasaba de Steyn a Jantjies… Parecía que querían decir: ¿ven la diferencia? Sin embargo, muchos de los Lions convocados en el 2016 se curtieron y para el 2019 ya estaban pulidos para ser estrellas.

Claro que en el 2016 Jantjies no fue convocado en un principio para ser titular. El titular era Lambie, pero sufrió una lesión severa frente a Irlanda y no volvería a ser apertura titular. A los pocos años, por lesiones, Pat Lambie, antiguo apertura de los Sharks, se retiraría definitivamente del rugby.

Año 2017: la última oportunidad de Coetzee y la luz al final del túnel

En el 2017, en la ventana de junio, tuvieron tres partidos contra Francia donde le dieron una pareja paliza a los galos. La noticia fue el llamado a Francois Steyn, el campeón del 2007, cuya experiencia y liderazgo ayudaría mucho a los jóvenes. Hubo (más de) dos grandes jugadores en el 2017: Serfontein y Kolisi. Serfontein era una máquina de tacklear, incluso en plena ofensiva. Uno de sus tackles permitió que un jugador francés largase un pase muy malo y el otro sudafricano que iba a la zaga, Kolisi, lo interceptó y anotó un tremendo try. ¡Qué buena ventana de junio contra Francia! Era prometedor el 2017.

La ferocidad defensiva de Serfontein inició en mi casa lo que yo llamé “tackle Serfontein”. Yo tenía que parecer casual mientras caminaba por los pasillos de mi casa y cuando me cruzaba con mi hermano, Juan de Gante, gritaba: “¡tackle Serfontein!” y él, que no lo esperaba, sentía cómo se movía toda su carrocería al ser tackleado. Después, mi hermano se dio cuenta de lo siguiente: si caminaba haciéndome el casual, es porque le iba a hacer el “tackle Serfontein”, que era fuerte y sorpresivo. De un modo u otro mi hermano siempre estuvo con la guardia alta y mató el juego. ¡Adiós, tackle Serfontein! (Eventualmente vuelve). 

Nueva Zelanda humilla a Sudáfrica: 57-0. Las personas sencillamente querían prender fuego a Coetzee. Como sigo a los Springboks en Facebook y Twitter siempre opino y leo opiniones (y si, cuando opino en los tweets, a varios le gustan mis tweets… Because I’m that good). Probablemente un 99% de los comentarios hablaban de prender fuego a alguien (Coetzee), pero hubo una persona (habrá representado un 0,00001% de las opiniones) que dijo: en el 2006 Australia les había ganado 49-0 y al año siguiente habían sido campeones del RWC 2007. Y recordé ese comentario por lo llamativo que era pasar de ser humillado de esa forma a ser un campeón tan demoledor como fue la selección de Sudáfrica del 2007.

Segundo partido con Nueva Zelanda. Pierden por tan sólo un punto. Fue el 7 de octubre de 2017 (fecha de conmemoración de la batalla de Lepanto).Vermeulen felicitó por Twitter a los sudafricanos. Y un usuario le recriminó: ¿cómo podés festejar una derrota? En lo personal, si alguien le habla así a Vermeulen tengo ganas de mostrarle mis habilidades en el cuadrilátero, donde seguro que yo voy a ser Alí y el otro Sonny Liston. Me quedé piola y dejé que Vermeulen contestara: ¡lo importante es la actitud! En un momento hablé en ese hilo y dije que la última vez que Sudáfrica le había ganado a Nueva Zelanda (2014) él, Vermeulen, había sido elegido Man of the Match. Y a alguien le gustó.

No tener miedo a ser físicos en un juego físico: identidad sudafricana

Recuerdo un partido de Sudáfrica vs Inglaterra en el 2015, en un mundial Sub-20. Inglaterra anota y anota y anota. ¿Y Sudáfrica? De repente Sudáfrica reacciona, empieza a echarle toda la carrocería y logra romper la defensa inglesa. Los ingleses tenían una ventaja muy grande, pero si el partido duraba 5-10 minutos más Sudáfrica lo ganaba, porque los ingleses habían colapsado en su esfuerzo por contener la fuerza del rival.

Y es usando la fuerza en el 2017 es como casi le ganan a Nueva Zelanda. Ese partidazo fue una luz al final del túnel, porque la ventana contra Francia fue pura diversión. 

2018: Erasmus es elegido Head Coach de los Springboks

En el 2018 hay un hecho histórico: primer capitán de color, Kolisi. Y muy bien merecido. Excelente actitud dentro y fuera de la cancha y modelo de liderazgo.

En el 2018 ya habían recuperado completamente a Pollard, que jugó la anterior ventana de noviembre. Vi a los Springboks en Mendoza, lamentablemente no encontraron el partido en los 80 minutos que jugaron. Los dos wings de Sudáfrica marcaron bastante mal. No pude analizar ese partido desde la tribuna. 

Dato importante: soy un acérrimo partidario de los Sharks. Siempre aliento a los Sharks, ganen o pierdan. Y festejo un montón cuando remontan partidos y dan vuelta el resultado.

Mapimpi, Nkosi y Am, a pesar de ser de los Sharks, eran jugadores muy flojos. Nkosi, en el mundial, marcó de una manera fatal contra Gales; la contracara fue el “enano” Kolbe que, en plena final, le trabó los brazos a al gigante de Lawes para evitar el try. Mapimpi fue un gran mago: escondió todas sus habilidades hasta la final. Quiero muchísimo a cada jugador de los Sharks, me encantan sus logros personales. Pero a pesar de la potencia que puede demostrar Nkosi, que no sabe flotar y se cierra mal en defensa, tenemos al “enano” Kolbe que es sumamente oportuno, tanto atacando como defendiendo.

Siempre que vamos a ver los partidos de Argentina vs Sudáfrica/Australia le explico a mi acompañante la vida y milagros de cada Wallabie o Springbok. Ellos me dicen el número y yo les digo quién juega en esa posición (y su vida y milagros).

En el 2018 se dio un hecho insólito: de no ser por Mounga, que revitalizó el juego de Nueva Zelanda, Sudáfrica habría ganado 2/2 contra Nueva Zelanda. Y perdió el segundo sobre la hora. En el 2009 Sudáfrica le ganó a Nueva Zelanda 3/3. Ganarle casi 2/2, el segundo lo perdió por dos puntos… En el 2018 pensé: Sudáfrica, con esa constancia, puede ganar RWC 2019. En el 2018 pierden ese partido mencionado ante Argentina (igual es tremendamente difícil jugar en Mendoza ante Argentina) y otro donde ponen a Jantjies como apertura ante Australia. Y el segundo contra Nueva Zelanda con lo justo.

No voy a mencionar los insultos que me gané por decir que Pollard iba a liderar a los Springboks al campeonato mundial en el 2019. Burlas y desprecio no sólo a mí sino a un jugador de la categoría de Pollard. Espero que esas personas les hayan puesto vaselina a sus palabras, porque ahora se las tendrán que meter en el…

Pollard a los 21 (2015) era un “veterano” con hielo en las venas.

Nota Importante: en la ventana de junio le ganaron 2 de 3 a Inglaterra.

Rugby Championship 2019

Ante Australia el 10 fue Elton Jantjies. El día anterior festejamos en Argentina el día del amigo. Un amigo, después del asado, cuando me llevaba a casa, me preguntó: ¿quién querés que gane? Le expliqué que por un lado estaba Foley (Australia), pero por otro lado estaba Francois Steyn, mi jugador favorito de todos los tiempos, en el plantel de Sudáfrica. Los Springboks ganaron con Bonus Point y Foley clavó un tremendo try. Win-“Win”.

Ante Nueva Zelanda el apertura fue Pollard. Fue como si Erasmus dijese: “bueno, ahora va en serio”. Y Erasmus declaró: “tuvimos suerte”. Empataron.

Contra Argentina fue un festival de puntos para Sudáfrica donde “The Punisher” fue Pollard. Pollard the Punisher. Él marcó 31 puntos.

Sudáfrica, después de 10 años, es campeón del Rugby Championship.

RWC 2019

En la previa al mundial, los Springboks preguntan: ¿Cómo ven a Francois Steyn de 10? Nunca voy a tener un jugador de rugby más favorito que Steyn. Fue el campeón del mundo más joven en la historia de los mundiales de rugby. Tenía sólo 20 años (ambos hemos nacido en el 87’). Lo vi jugar en Montpellier de 10 en un partido contra el Clermont, un equipo que esa temporada venía mal. ¡Y cómo le costó ganarle a Clermont jugando de 10 Steyn! Kicks poco oportunos, por ahí algún pase iba al suelo. No estaba aceitado para ser 10; no obstante, Montpellier lo prefirió antes que al apertura suplente. Steyn sabe jugar de diez, pero le faltaba afilarse.

No comprendí la pregunta de la posición de Steyn en ese momento. 

Los suplentes durante la mayor parte del mundial (partidos en serio): 6 forwards y sólo dos backs: Francois Steyn y Hershel Jantjies. Steyn en la banca estaba como un posible “10” suplente, pero me inclino a pensar que lo pondrían a Willie, gran playmaker de “10” y Steyn mandarlo de 15, donde tiene muchísima experiencia.

En los partidos importantes del grupo, jugó Pollard; con la banca ya mencionada anteriormente. En los partidos secundarios Steyn llegó a titularizar. Contra Namibia el apertura titular fue Elton Jantjies y contra Canadá en la banca estaba Pollard por si acaso.

Tenía la aplicación del mundial, de modo que me levantaba y sabía exactamente cómo habían salido los partidos. Después los veía con mi hermano en ESPN Play con una Poker Face y me sorprendía genuinamente con las idas y venidas de los partidos.

El primer partido importante fue contra Nueva Zelanda. Cometieron muchos errores. Y perdieron. Ni lo vi. Me dio mala espina, luego voy a decir por qué. En el segundo partido importante (Italia), el pack de forwards fue bravísimo: lesionó a un primera línea a los dos minutos, luego expulsaron al reemplazo, y a partir de ahí no se disputó el scrum.

El viaje a la final

Cuando perdió contra Nueva Zelanda, algo que no me sorprendió en absoluto, me dio mala espina. Mis cálculos implicaban que Irlanda ganaría su grupo y Escocia sería segundo. El cruce sería Nueva Zelanda vs Escocia y Sudáfrica vs Irlanda, lo cual no me agradaba. ¡Japón fue la revelación! Sudáfrica, antes del mundial, le ganó ampliamente a Japón, me quedé más que tranquilo al ver que ellos serían su rival. Las cosas salieron mejor de lo imaginado. 

Todas las posiciones de los grupos, salvo el grupo de Irlanda, salieron exactamente como me lo esperaba. La única incógnita que tenía era si Australia le iba a poder ganar a Gales. 

Pero tenía Fe. Creía que Sudáfrica le iba a ganar a Irlanda. Fue más fácil Japón. Esa fe se encendió en el 2017 y se consolidó en el 2018.

Gales

El partido que más sufrí que Gales contra Sudáfrica, fue el único que vi en vivo porque mi primo me invitó a verlo a su casa. Los wings, tanto el 11 como el 14, dejaron mucho que desear. ¡Hicieron penales estúpidos! Anotaron un try (de Allende) y Pollard metió los otros 14 puntos para ganar. El mismo Willie le Roux, un playmakerplaymaker!), hizo un penal idiota por offside, pura ansiedad.

Fue un partido innecesariamente cerrado. Pero tanto en el 2011, que ganaron por un punto, como en el 2015, que ganaron con los botines de Pollard, fueron partidos ajustados. Pero Sudáfrica tenía la calma de tener a un rival domado. El mayor problema de Sudáfrica en la semifinal fueron sus propios penales.

El papel de Inglaterra: doble impacto

Inglaterra le ganó a Nueva Zelanda. Me sorprendió el ataque de Inglaterra, ya que le anularon un par de tries. Y vi algo de la Irlanda que le ganó en el 2018 que no los dejó tener la pelota y los apabulló en defensa. Irlanda casi le gana en el 2013 a Nueva Zelanda; en el 2016 le da una paliza (¡insólito!); y en el 2018 los anula.

Nueva Zelanda no tenía un plan B. De haberlo tenido no lo ejecutó en el momento oportuno. Y veía a All Blacks relativamente nuevos como titulares. Barrett, suplente en el 2015 como apertura, no pudo retener la titularidad ante Mounga que era un All Black relativamente nuevo. No le faltaba talento al 11 (Bridge), pero si experiencia con la selección. Muchos Crusaders. Crusaders que venían de un tri-campeonato (2017, 2018 y 2019), pero les faltaba experiencia en la selección. Y nunca se consolidó el plantel del 2015 porque algunos jugadores emigraron a Europa o se retiraron. De modo que los novatos, por tri-campeones que fuesen, eran la grieta en la armadura.

Mi planilla decía que la final podía ser Nueva Zelanda vs Sudáfrica. Pero los equipos que se enfrentaron en primera fase y ganaron han prevalecido en la final (2007 y 2011). Por lo cual si Sudáfrica iba a la final contra Nueva Zelanda podían estar condicionados mentalmente. Podían sentirse menos. Y por eso era vital que Inglaterra diese el batacazo. Nota: apostaba a que Inglaterra diese el batacazo y ahí estaba más tranquilo porque en el 2018 (ventana de junio) Sudáfrica le había ganado 2/3 a Inglaterra.

Primer impacto (sumamente calculado): Inglaterra evitó de un modo escrupuloso cruzarse con Nueva Zelanda para que no pasara lo del 2015 (le dan una paliza a NZ en el 2012 y después no superan la primera fase). Segundo impacto: Sudáfrica se enfrentaba a un rival domesticado: recordemos el 2 de 3 del 2018.

La final

La final comienza con un penal lejano errado por Pollard. 

Una baja sensible fue Sinckler. Un pilar bocón. Fue bocón contra Australia, equipo al que eliminaron con soltura. Pero Sinckler, tan bocón y provocador, quedó K.O. en la final.

Inglaterra tomó malas decisiones. La conducción no estuvo fina ni coordinada. Y se le sumaba la presión de ser favoritos mientras que Sudáfrica se limitó a salir a jugar de la mejor manera. Inglaterra se puso presión desde el minuto 0’.

Sudáfrica tuvo una defensa de hierro y obtenía penales tanto por victorias en el scrum como por pescas. Y Pollard sólo erró dos penales: el primero y otro que pateó detrás de mitad de cancha. Anotó 22 puntos (penales y conversiones). Uno de los penales que anotó fue desde mitad de cancha. ¡¡¡22 puntos!!! ¿No es un récord individual en una final?

Le Roux muchas veces se posicionaba como si fuese un 10, para recibir el juego del 9 (de Klerk). Pollard a veces atacaba, pero no con toda su ferocidad sino más bien de una manera cuidadosa; otras veces estaba cubriendo terreno, como Butch James en el 2007. Lo guardaban mucho a Pollard. Estaba muy calculado el papel de sus botines en los papeles.

Sudáfrica ganó por demolición. Al estilo sudafricano, diciendo: “acá estamos de vuelta (levantan la mano), seguimos siendo los más fuertes del mundo”.

Kolbe se creó un try. Mapimpi y Am crearon un increíble try. Steyn ya estaba en la cancha para salir campeón (¡de nuevo!).

La final del 2003 me dejó disgustado. La del 2007 esperaba en la final a una Sudáfrica más demoledora. En el 2011 tuve soportar ver a los All Blacks campeones, pero quedó en el sur. En el 2015 padecí por los Wallabies, mis candidatos. Ninguna final la he disfrutado tanto como la del 2019.

Erasmus reforzó la apuesta de Coetzee: ir “a la sudafricana”. Y qué apuesta: sólo dos backs entre los suplentes; tirando a todos los forwards con sus carrocerías. Du Toit, que era un segunda línea, se transformó en tercera línea. Fue una apuesta atrevida que le dio mucho resultado. Si la identidad que uno tiene es buena, si ha dado resultado, ¡a apostar por ella! A Sudáfrica le funcionó 3 veces. A los Wallabies con su juego interno y juego de manos casi les funciona 4 veces (perdieron dos finales).

Fe y Razón

Había una parte de Razón. Todo lo que Sudáfrica había logrado desde el 2017 en adelante. En los papeles, en el ranking era 5to (tanto en el 2011 como 2015 era: 1°, Nueva Zelanda; 2°, Australia; 3°, Sudáfrica). Pero las proezas y cambio de actitud daban posibilidades razonables de salir campeones. Con uno de mis alumnos predilectos decíamos: “el único que le puede dar batalla a Nueva Zelanda es Sudáfrica” (y lo decíamos por el 2018).

Hubo una parte de Fe. Cuando rezo, rezo por un montón de cosas. Pido un montón de cosas especialmente en el rosario. Y la Madre Angélica, cuando habla de la oración, decía que uno tiene que rezar por cosas muy importantes y por otras que podrían parecer ridículas de rezar por ellas. Y las cosas pequeñas que siempre mencionan varios predicadores (entre ellos la Madre Angélica) es rezar por conseguir estacionamiento.

Los Springboks y los Wallabies me dan excelente ejemplo como deportistas, yo se los devuelvo con rezos. Llegó el Rugby Championship 2019, recé para que salieran campeones. Y así fue. Era razonable rezar para que salieran campeones del mundo. Tenían un grupo fácil. Un cuarto de final complicado (en mis papeles). Y una semifinal frente a Gales que preví, y tanto en el 2011 como en el 2015 ganaron de manera ajustada frente a esa selección.

Necesité ambas: fe, creer que podían ser capaces; y razón, resultados que alentaran ese pensamiento. La fe tuvo un papel fundamental en que se allanó el camino al campeonato. Nunca pensé que iba a tener un margen tan amplio la victoria en la final.

Trabajaron ESPERANDO buenos resultados. Y tuvieron FE en obtener la victoria.

Nota: vi a los sudafricanos rezar antes de un partido, todos juntos.

Steyn estaba cerca de Pollard cuando salieron campeones y se saludaron apenas ganaron.

Kolisi, el capitán, apenas salió campeón besó la cruz que tenía dibujada en la venda de la muñeca. Muchos jugadores de rugby se dibujan una cruz ahí, es la muñeca y parte del antebrazo.

Y Kolisi levantó la Copa del Mundo.

P.S.: adjunto información que prueba que desde el 20 de agosto del 2019 creía que Sudáfrica saldría campeón del RWC 2019

Invernalia

Fecha: 3/12/19